La estrategia de Lisboa: una Europa más competitiva con más y mejores empleos
En la cumbre de Lisboa de marzo de 2000, los Jefes de Gobierno de la UE acordaron un nuevo objetivo estratégico para la Unión Europea: convertirla en la economía más competitiva del mundo antes de 2010. Desde entonces, el Parlamento Europeo ha aprobado toda una serie de medidas económicas, dirigidas fundamentalmente a la apertura de los mercados de diversos bienes y servicios. Sin embargo, los diputados al Parlamento Europeo generalmente han tratado de moderar la liberalización mediante medidas tendentes a proteger a los consumidores, los asalariados, el medio ambiente y los servicios públicos básicos.
Muchas de las medidas acordadas en Lisboa no fueron legislativas sino intergubernamentales, basadas en la coordinación entre los Estados miembros, teniendo la Comisión y el Parlamento Europeo una función secundaria:
· Creación de puestos de trabajo
· Mercado interior
· Servicios financieros
· Un entorno favorable para las empresas
· Sociedad de la información
· Combinación de políticas macroeconómicas
· Investigación y educación
En la estrategia de Lisboa los dirigentes de la Unión Europea, consideran "la inversión en capital humano y el fomento de un Estado de bienestar activo y dinámico" son esenciales para una economía basada en el conocimiento. Esto significa que los Estados miembros deben tener por objetivo el incremento de la inversión per cápita en recursos humanos y dar la mayor prioridad al aprendizaje a lo largo de la vida, dado que una mejor formación facilita el acceso al empleo
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